Los mitos taínos

La literatura de tema taíno en el Caribe

por Sonia M. Rosa-Vélez©

 

Introducción

La existencia de una unidad interpretada como "literatura caribeña" siempre ha sido motivo de controversia debido a la diversidad de tonos, colores y escuelas de pensamiento sobre la cohesión étnica en esta área geográfica. Tres de las cuatro islas grande antillanas son hispano-hablantes y ante los ojos del novato, del no iniciado parecen muy similares. Guardan una deshonrosa similitud y es el desarrollo tardío de sus literaturas isleñas. Esto se debió en gran parte al desinterés y abandono de la Corona y a que este trío de islas eran solo un lugar de paso y reabastecimiento para los barcos que pasaban a lugares importantes para el Imperio como Perú y México. A pesar de que Haití fue la primera isla-nación en independizarse en todo el Continente americano, el destino de Cuba y Puerto Rico no fue similar y estuvieron sometidas al cruel yugo colonial hasta finales del siglo XIX. El constante escrutinio de su situación y la tardía llegada de los movimientos literarios continentales produjeron una literatura introspectiva y comprometida.

La literatura de tema taíno que se produce en el Caribe está estrechamente ligada a la vida y proceso histórico de estos pueblos. Con cierto grado de asombro los conquistadores-cronistas reseñaron con palabras viejas el encuentro con una nueva etnia.

A estos escritores que vieron elefantes en la isla Hispaniola, sirenas en al Amazonas y poblaron las selvas y los Andes de prodigiosos animales importados de la mitología grecorromana sería una ligereza llamarlos embusteros, incluso visionarios. En verdad no hacían mas que acomodar- para entenderla mejor- una realidad desconocida que los deslumbraba o aterraba, a modelos imaginarios que llevaban arraigados en el subconsciente, de modo que, gracias a semejante asimilación, podían ambientarse en el mundo fabuloso que pisaban por primera vez. (Vargas Llosa 16)

Surge casi desde los albores de la invasión, comenzando con Las Casas, una literatura que tiene como base la exaltación del taíno, su valentía al enfrentar al colonizador, sus tradiciones y costumbres. Es una literatura que idealiza al taíno: al estilo de Rosseau, lo presenta como a un héroe que prefiere quitarse la vida a ser un esclavo. Se aborda el tema de esta manera siguiendo una tendencia continental-que se produce en toda Hispanoamérica- conocida como el indianismo. Este proceso de evocación de lo indígena ha pasado por tres grandes épocas: el indigenismo, el indianismo y el neo indigenismo. Sylvia Nagy lo describe como una reacción al occidentalismo.

La literatura indianista

La literatura indianista es una evocación del indio que surgió por el auge del Romanticismo y por la política independentista de la época. Ambos eventos llenaron la mente del autor criollo de un deseo de crear una literatura original. El proceso se difundió como un fuego descontrolado en toda América y gigantes como Esteban Echevarría y Domingo del Monte promovieron lo que se ha denominado como americanismo literario.

En toda Hispanoamérica floreció este movimiento casi por generación espontánea. Los autores criollos tomaron como a su héroe sentimental al indio y enfatizaron la victimización y el atropello de los europeos. Enfatizaron, y no por casualidad, los rasgos que eran de vital importancia para el criollo: la defensa de la tierra, la valentía, el amor a la libertad y el amor a la patria.

Esta idealización del nativo americano cobró vida propia cuando se unió a las ideas del filósofo francés Juan Jacobo Rosseau. Este presentó al indio como ‘el buen salvaje’, puro, sin recibir la virulenta contaminación de la civilización, viviendo en paz con la naturaleza en un estado idílico. El español es el monstruo lleno de crueldad y ambición que vino a destruir, a violar el paraíso.

La novela indianista trata a su referente, el indígena como algo exótico, y este hecho abre una distancia entre el referente y el destinatario de la obra. Esta distancia no es sino la mera reflexión de la distancia entre el autor y el sujeto novelado. La posición del autor de la novela indianista e indigenista es definitivamente exterior al mundo diegético de la misma. El narrador es extradiegético y heterodiegética, es decir, que no se identifica con ninguno de los personajes. El lenguaje empleado en la novela indianista e indigenista también es indicativo de esta distancia entre el autor y el sujeto, pues el autor tiende a usar el registro culto e imponerse mediante largos pasajes descriptivos desde esta perspectiva exterior. ¿Cuál es la diferencia, entonces, entre la novela indianista e indigenista? En la novela indianista, la figura del indio aparece romantizada y exótica. Pensemos en Aves sin nido de Clorinda Matto de Turner, como ejemplo par excellence de la novela indianista, por sus toques costumbristas y por su concepto romántico del Volksgeist. (Nagy 2001)

La literatura indianista en el Caribe

En el Caribe se presenta un caso muy particular, ya que este proceso ocurrió en el resto de Hispanoamérica gracias a los movimientos de independencia. Por continuar bajo el mando de la Corona, cualquier escrito entusiasta sobre la gallardía de los nativo-americanos se interpretaba como insurrección, y podía costarle la expatriación o la vida al escritor. Es quizá por eso que novelas como Enriquillo, del dominicano Manuel de Jesús Galván, presentó una ausencia deliberada de la crítica negativa al español, y el autor balancea el elogio a las virtudes del indio sin herir el buen nombre de lo español.

El caso de las Antillas presenta un carácter especial; tiene unas peculiaridades que lo hacen muy diferentes al resto del continente. Primero, podemos mencionar la pronta desaparición de las tribus nativas (ya sabemos que no fue por total extinción sino por astucia sistemática y la capacidad de desaparecer para sobrevivir)1 No habían desaparecido del todo como grupo humano, pero si lo habían hecho como entidad cultural activa. Es así como el escritor criollo se vió en la necesidad de evocar lo desconocido o evocar lo marginado, lo prohibido.

La literatura indianista dominicana

Se presenta como la más destacada entre las literaturas caribeñas de corte indianista la literatura dominicana. Sus más consagrados expositores han sido, Manuel de Jesús Galván, Salomé Ureña José Joaquín Pérez y Gastón Deligne. Un proceso histórico de independencias breves hizo que los ánimos de los escritores idealizaran al taíno por su heroísmo, se exaltó la nobleza indígena y se exploró el tema de la libertad.

La literatura indianista cubana

De Cuba podemos comenzar mencionando la poesía de Javier Angulo precedidas e influenciadas por la poesía de José María Heredia. Gertrudis Gómez de Avellaneda y Gabriel de Concepción Valdés con posterioridad exploraron también el tema. Angulo, aunque es natural de la República Dominicana, es considerado por algunos como uno de los precursores del movimiento cubano hacia el indianismo y lo que más tarde se denominó como el siboneyismo, con sus conocidas obras poéticas Maguana (1840) y La cuita (1842). Lo sigue de cerca José Fornaris con su publicación en 1855 de su libro de versos Cantos del Ciboney.

La literatura indianista de Puerto Rico y la Generación del '30

En Puerto Rico, durante las primeras décadas del siglo XX, convivieron tendencias literarias disímiles y llenas de creatividad como el noísmo, diepalismo, el euforismo. Poetas y novelistas de gran relevancia como José A. Balseiro y Hernández Equino, autor de Voz en el Tiempo

Enrique A. Laguerre, autor de La Resaca y La Ceiba en el Tiesto; E. Belaval, Ernesto Fronfrías, Vicente Palés, Julio Marrero Núñez, Rodríguez Escudero, Manuel del Toro y Washington Lloréns abrieron brecha en la literatura puertorriqueña. La novela de estas primeras décadas del siglo XX se acercó, desde una perspectiva realista, a la problemática rural desarrollando el criollismo y el indigenismo en sus más logradas expresiones. En los albores del movimiento muchos de los autores ya nombrados y un grupo de jóvenes escritores de afiliación izquierdista pasaron a las filas de lo que luego se conoció como la Generación del 30.

La Generación del Treinta que tenía como meta la búsqueda y afirmación de la puertorriqueñidad, buscó dicha afirmación en la tierra. De modo que todo lo autóctono representó para esta generación el centro desde donde emanaba la personalidad colectiva del pueblo puertorriqueño. Con esta motivación se comenzó a poetizar sobre el taino. Se recreó lo telúrico, el bohío, el conuco, los rasgos indígenas que forman parte de la personalidad puertorriqueña y otros temas de raíz autóctona. (Ayala Richards 116)

El movimiento treintista no se limitó a las letras caribeñas sino que en las letras de toda la América hispana, en apariciones cíclicas de cada 15 a 20 años, el germen de un neo-indigenismo había comenzado a contagiarse en todas las artes. Sólo había que darle una mirada a los murales de Diego Rivera, los torturados autorretratos de su compañera Frida Kahlo y las obras de otros tantos, como Alfaro Siqueiros y David Orozco quienes integraron ese grupo extraordinario de muralistas mexicanos que transformaron la plástica del continente. Las dimensiones de sus gigantescos murales creaban una visibilidad dolorosa y a la vez imposible de ignorar para el tema del indio, un indio real, no idealizado, sino en toda su esencia.

Resurgimiento del tema indio

El tema del indio siguió vivo pero adormecido y resurge con fuerzas renovadas durante la década de los sesenta. Esta década marcó pautas en todo lo relativo a cambio en el ámbito mundial. Ésta fue la época de los hippies, la guerra de Vietnam, el movimiento armamentista que vino como consecuencia de la Guerra fría, el movimiento de liberación femenina y constantes cambios políticos a nivel mundial. Estos cambios drásticos sirvieron de combustible para un renovado interés en el tema indígena.

El neo-indigenismo surgió en los años 1970. Temáticamente retoma la problemática del indígena, pero su tratamiento del sujeto es radicalmente diferente. Según lo sugiere Cornejo Polar, los autores neo-indigenistas "aprendieron" mucho de los escritores del Boom, y aplican una serie de innovaciones técnicas: no sólo se incluyen formas no canonizadas de literatura en la narrativa (informes, entrevistas, artículos de periódicos, avisos públicos, etc.), sino que los autores neo-indigenistas emplean una serie de perspectivas diferentes de narración. El narrador extradiegético, así como el uso del registro culto cedió lugar a una variedad de narradores focalizados en diferentes personajes, que resulta en múltiples perspectivas presentadas sobre el mismo evento; y el lenguaje ameno fue reemplazado por un discurso oral que, sin embargo, no es reducido en su expresividad, como a veces ocurre en la narrativa indigenista. La diferencia más profunda entre el neo-indigenismo y el indigenismo e indianismo está en la subversión de poder mediante la praxis discursiva. En este sentido, la narrativa neo-indigenista utiliza las técnicas de la escritura post-colonial. El poder y el saber, como nos recuerda Foucault, es la "pareja fatal", cuando se la emplea para oprimir. La posesión del poder, además, está en correlación con el ejercicio de la violencia. Durante la colonización se han establecido, mediante el uso de la violencia, las normas del poder. Ciertos segmentos de la sociedad quedan indefinidamente excluidos del ejercicio del poder, por mínimo que éste sea. El indígena, al menos en las novelas indigenistas, parece estar condenado a la exclusión del poder, por su condición racial, económica, cultural y lingüística. (Nagy 2001)

La celebración del quinto centenario del ‘descubrimiento’ de las Américas marcó el comienzo de otro ciclo o movimiento pro-indígena.  Se levantaron voces desde los lugares más remotos reclamando respeto e igualdad.

 

 

Bibliografía

Ayala-Richards Haydeé. La presencia de los taínos en la literatura puertorriqueña. Diss. University of Nebraska, Nebraska, 1995:34

Nagy Sylvia. LANIC. "Del "indio pendejo" al "indio legítimo": La subversión del poder mediante la parodia en Mi tío Atahualpa de Paulo de Carvalho-Neto." University of Texas. 20 de mayo de 2001. <http://lanic.utexas.edu/project/lasa95/nagy.html>.

Vargas Llosa Mario. "Sirenas en el Amazonas." El Nuevo Día [San Juan, Puerto Rico] 21 de noviembre de 1999, sec. Revista Domingo: 16